En diciembre de 2010 tuve la fantástica oportunidad de ir a Gallocanta a ver las grullas. De hecho a pegarme un atracón. La experiencia fue tan buena que creo sinceramente que hubo un antes y un después.
Tan importante fue, que me llevó a intentar la confección de un video ilustrativo con una muestra de las fotografías que obtuve, así como que haya provocado la primera entrada en este blog.
Para la época y la localización geográfica, el tiempo fue muy bueno, no tuve excesivo frío y los cielos estuvieron despejados. Me perdí quizá atardeceres de infarto por esta causa, pero, tanto lo que se vino en mi cámara, como en mi retina y recuerdo, tiene un valor especial.
Te invito a disfrutarlo. Si no es todo lo bueno que hubiera deseado, te ruego disculpes los fallos de esta "opera prima".
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